Sep 03

En las épocas que mi madre trabajaba durante la semana, empezó a estudiar los sábados y domingo en la universidad, así que iba a ser imposible que cocinara o preparara algo un día antes. Pensar en ir a almorzar y cenar en la calle era imposible, más aun con la crisis que pasaba el Perú.

Era sábado por la mañana cuando mi padre me despierta y me dice:

-Levántate, es hora de cocinar -

Yo nunca había entrado a la cocina y mucho menos había cocinado, así que era toda una nueva experiencia.

-Pero… ¿qué vamos a cocinar?- Dije.
-No lo sé, pero compre unos libritos de comida china que me vendieron en la calle a un sol- Respondió contento.
-Entonces ¿qué cocinaremos?- pregunté riéndome.
-Abre el libro y mira que te gusta- dijo mi padre. Continuar leyendo »

preload preload preload