Y me acompañas para vivir entre tus brazos… que acomodan mi sueño en tu cuerpo, respirando de tu piel mil besos… que no podría terminar en deseos.
También me acompañas entre ríos, que casi siempre son tempestades en silencio, van entre las mejillas y mi boca… que aveces llevan piedras por dentro.
Ellas me acompañan como tu, pero su amargo sabor me despierta y me veo reflejado en mi almohada para darme cuenta de la tormenta.
Pero no me molesta su presencia, porque me siento más hombre que bestia, que carga entre hombros su esencia y lleva entre suspiros su ausencia.
Y me permito acompañarme para entender que tan fuerte es mi paciencia, que entre sueños busco correr para calmar tu presencia.
En silencio más de una vez entré a la oscuridad de mi conciencia, podría haber visto su andar, pero al pasar me desecha. Y hoy puedo entender, tal hazaña de conciencia, que en vez de darme una luz, me hunde más en la ausencia.