Si hoy fuera ayer, podría sentir el rencor en mi alma, odio que quizás pueda alcanzar el mismo infierno con las llamas que devoran con una mirada lo mucho que podría apreciar.
¿Y es que acaso se odia lo querido? dicen que los límites entre ellos es insignificante, tan minúsculo que en un extracto de segundo se pierde todo lo construido… y claro, los arrepentimientos y las ganas de volver el tiempo atrás surgen entre estas lenguas que avanzan sin piedad.
Y te diré que no quiero que esto acabe, aunque me termine carcomiendo entre el dolor y el sufrimiento de esperar que apague por completo mi alma.
Y te diré que me arrepiento de ser así, aunque me guste el hecho de conocer más con una voz o un susurro que con tu presencia.
¿Acaso podría dejar de sentir? imposible, me metí en este saco de errores y problemas en busca de lo que mi alma necesitaba, ¿y me arrepiento? si!!! y mucho, por ponerme en esta situación, y porque permití sentir mucho más de lo aceptable.
Y si hoy fuera ayer, correría hacia ti para decirte que me arrepiento de estar en frente tuyo, de hablar y de saber que existes. No me pidas mucho, porque fuerzas es lo que me falta, fuerzas para aceptar mis errores y complejos, fuerzas para darme cuenta que siempre estaré lejos de lo que busco, fuerzas para entender de que ahora podré verme en el espejo y desear no estar ahí.
Y seguramente… si hoy fuera ayer…, no hubiese deseado vivir.