La llamada y el mail Y si nadar no me sirve
Aug 13

La vida que nos tocó es de constante cambio, de constante actualización, de constante evolución y sobre todo, de constante aprendizaje. Eso me tocó ahora y me da miedo, me da emoción, es un todo y a la vez es un nada, pero aquí estoy, dispuesto a aceptar el reto una vez más.

Tenia 16 años cuando salí de mi casa con la idea de empezar una nueva vida fuera de mi familia, de mis amigos de infancia, de mis cosas compradas y adquiridas durante años, en fin, lejos de todo. Me fui con una mochila pequeña, con 4 camisetas(polos), ropa interior para 5 días y lo que tenía puesto en ese momento. Fue lo único que saqué de mi, desde ese momento, antigua casa.

Durante mi época de colegio mi padre me daba de propina un(1) sol diario, algo de 0.33 dolar, que realmente no me servia de mucho, tenía que ingeniarme para poder conseguir más dinero, es así que empecé a hacer las tareas de matemáticas de mis amigos, cobraba 1 sol por cada ejercicio que nos dejaba la profesora todos los viernes; al principio del año tenía algo de 5 tareas aseguradas, si recuerdan bien, en esa época la crisis en Perú era muy dura, el costo de vida era miserable y el sueldo mínimo era de 90 soles ( 30 dólares).

Con el paso del tiempo mi popularidad haciendo las tareas comenzó a crecer junto con mis ‘parroquianos’, a tal punto que de un aula de 40 alumnos llegué a realizar 30 tareas cada viernes, haciendo un total de 120 soles muy por encima del sueldo de muchas personas en mi país. Nada despreciable para alguien de 15 años que recibía una propina diaria de 1 sol. Sumado a eso, mi habilidad por las matemáticas aumentó, me puso en un puesto sobresaliente entre mis compañeros y participaba de los concursos de números que organizaba el colegio. Realmente la matemática para mi era sólo un medio para conseguir dinero, nunca le presté más atención que realizar los ejercicios de la profesora para poder cobrarles a mis amigos después.

Es así que llegué a juntar una buena cantidad de dinero para cuando me fui de mi casa. Pude reunir suficiente que me dio la independencia que tanto necesitaba. Es como empieza esta historia, desde cero y sin nada. Con muchas ganas de querer empezar sin saber que y porque, pero las ganas las tenía y ahora sólo me tocaba volver a empezar en mi nueva vida.

Una respuesta to “Y volver a empezar”

  1. [...] sin rumbo con todo lo que necesitaba en mi maleta y unos cuantos soles que tenía ahorrado de mis labores delictivas, caminé hacia un kiosko de periódicos, compré un diario que todo desempleado en Lima adquiere [...]

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